Opinión.- 14 de Junio

Por Claudio A. Caamaño Vélez (@ClaudioCaamano)

HOY_006732648-569x441Una fecha de la cual nos falta mucho por aprender. No me refiero solo a la secuencia de hechos ligados a esa fecha, que también desconocemos en gran parte.

En 1959 unos expedicionarios vinieron como hermanos, dispuestos a triunfar o morir juntos. ¿Qué los unía? No eran las ideologías, pues tenían pensamientos muy diversos. Tampoco era la clase social, pues venían de diferentes realidades económicas y sociales. Ni siquiera estaban unidos por lazos de nacionalidad, pues habían de varios países, algunos de ellos nunca habían pisado la tierra por cuya liberación venían dispuestos a matar y dar su vida.¿Qué los unía entonces? Tenían algo en común: un profundo amor por la justicia, por la libertad, por la democracia. Dejaron de lado sus diferencias para marchar unidos sobre un objetivo: regresar la libertad a un pueblo, devolverle su democracia.

No se preguntaron por qué millones de dominicanos hacían una vida “normal” y soportaban ese yugo, mientras ellos tenían que ser los que se arriesgaran. No pensaron que ese pueblo que se dejaba dominar no merecía el sacrificio de ellos. No, no lo hicieron. Sabían bien que los cambios no lo hacen las mayorías, sino un pequeño grupo, valiente y determinado, que toma la iniciativa; luego se suma la masa.

Hay otro 14 de junio, de 1965, donde los dominicanos tuvieron que resistir la brutal avanzada norteamericana, que escudándose en la bandera de la nefasta OEA, pisoteaban nuestro suelo y asesinaban a nuestros hermanos. Con pocas armas pero con mucha determinación y valentía, y sobre todo con mucho amor por la libertad, resistieron y frenaron a la potencia más poderosa del mundo.

Esta fecha nos regala valiosas enseñanzas: primero, lo costosa que ha sido la libertad y la democracia; segundo, que debemos poner de lado nuestras diferencias cuando se oprime a nuestro pueblo, cuando se vulnera la democracia.

Hoy que la ambición de unos pocos corroe la institucionalidad, acapara todos los poderes, y amenaza el sistema de derechos y la democracia en la República Dominicana, nos toca tomar esas enseñanzas y materializarlas en hechos concretos.

No miremos nuestras diferencias, no nos preguntemos si este pueblo lo merece… Actuemos.

Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos.
J. P. Duarte

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