Numerosas personas hicieron fila el lunes desde muy temprano en California para comprar marihuana con propósitos recreativos, por primera vez y en forma legal. La despenalización llegó con el Año Nuevo casi dos décadas después de que el estado fuera el primero en autorizarla con fines terapéuticos.

El debut de la venta legal despertó curiosidad en muchos californianos y personas de otros estados. Los mayores de 21 pueden tener hasta 28 gramos y cultivar hasta seis plantas.

“Estamos muy excitados, y un poco nerviosos también. Hay tres veces más gente de lo normal”, explica Nicole Salisbury, de 35 años, propietaria de la tienda de marihuana Green Pearl Organics en Desert Hot Springs.

Se trata del primer día de venta y de consumo legal de la marihuana recreativa en California, el estado más poblado del país que, tras ser pionero de la marihuana medicinal desde 1996, se ha convertido de facto en el mayor mercado mundial legal de la pequeña hoja estrellada. La norma que entró en vigencia ayer establece que los mayores de 21 años podrán tener hasta 28 gramos y cultivar hasta seis plantas de cannabis.

California se convirtió así en el sexto estado en permitir la compra y venta de marihuana junto a Colorado, Alaska, el Distrito de Columbia, Oregón y Washington. Nevada, Maine y Massachusetts también esperan unirse al grupo en 2018.

Después de 20 años de haber dicho sí al uso medicinal de la hierba, en noviembre de 2016 el 57% de los votantes aprobó la “Proposición 64”, uno de los múltiples referendos para ratificar medidas sobre la pena de muerte, el salario mínimo y la indigencia, entre otras.

Con la “Prop. 64” la mayoría de los californianos aprobó legalizar y regularizar la venta, cultivo y uso personal de la marihuana entre adultos mayores de 21 años con el porte máximo de seis plantas, 28 gramos de la hierba y 8 gramos de su extracto.

Aunque el Gobierno estatal hizo lo posible por emitir el mayor número de licencias para que dispensarios pudieran comenzar a operar desde este lunes, los consumidores podrán comprar la marihuana en lugares autorizados en ciudades como Los Ángeles y San Francisco recién a fin de mes.

La Oficina de Control de Cannabis de California (BCC, por sus siglas en inglés), que emite los permisos, advirtió que el mayor número de dispensarios legales estarían abiertos en el nuevo año en las ciudades de Oakland, Santa Cruz, Shasta Lake y San Diego.

Desde hace varias semanas, el teléfono de Nicole no deja de sonar. Ciudadanos de otros estados llaman para decir: “Voy a ir de vacaciones a la región, ¿vendéis marihuana recreativa?”, relata esta treintañera de cabellos bancos que viste una falda de leopardo.

Ayer, en todas las partes del “Estado de Oro” los amantes de la marihuana hacían cola en los dispensarios abiertos y habilitados para vender esta droga con fines recreativos.

En Green Pearl Organics, el equipo está en pie desde las ocho de la mañana informando a los clientes sobre los diferentes productos (concentrados, pasteles de hierba, flores de cannabis calmantes, flores de cannabis euforizantes…).

Tras una mañana tranquila, como suele ser habitual al día siguiente de las fiestas, la tienda a mediodía está llena y los stocks de comestibles comienzan a escasear.

Ahora para comprar cannabis solo hay que tener más de 21 años y mostrar un permiso de conducir o un carnet de identidad, aunque sea de un estado donde esté prohibido, y los clientes parten con una bolsa blanca sellada.

En la sala de espera de Green Pearl Organics, se codean hombres y mujeres de todas las edades, muchos de ellos ciudadanos de esta región del desierto californiano, situada a dos horas de Los Ángeles.

“Es genial no tener que consultar a un médico”, se alegra Andrew Jennings, un texano de 32 años, que explica que en su estado de origen “no existe ni un solo sitio para comprar cannabis legalmente, con o sin permiso medicinal”.

“Mucha gente cree que consumir marihuana es quedarse en un sillón viendo la tele, pero según la variedad y la intensidad que uno toma, puede aumentar la concentración”, afirma este barbudo sonriente en pantalones cortos que hace la cola acompañado por su novia, profesora de yoga.

“Entiendo que algunos (piensen que es peligrosa), pero si se vende alcohol en este país, entonces se puede vender legalmente marihuana. Además, eso aporta ingresos fiscales. Nosotros conseguimos buena marihuana que ha sido probada, todo el mundo sale ganando”, señala.

Christina, una terapeuta de 50 años, ha venido para probar los aceites de cannabis, esperando a que le ayuden a mejorar su equilibrio hormonal y a calmar su ansiedad.

“Pruebo estas medicinas naturales, (pero) no quiero convertirme en una porrera”, explica esta madre que no quiere que su hijo de 12 años sepa que compra productos elaborados a partir de marihuana.

Menos “glamour” y rica que la vecina Los Ángeles, Desert Hot Springs espera convertirse en un destino para enamorados o curiosos de la hierba procedentes de todo el país.

Muchos emprendedores compran almacenes para cultivar, como Nicole Salisbury, que cultiva sus plantas en la parte trasera de la tienda mientras trabaja para una red de agricultores.

El ayuntamiento, e incluso la policía, se muestran favorables a esta industria en pleno auge que, según el gabinete de estudios Arcview, debería aportar 5.800 millones de dólares de aquí a 2021 en California.

Para Nicole, que abrió su tienda hace dos años, la legalización llega junto a una victoria personal: “Por fin no me da vergüenza decir qué es lo que hago en la vida. Antes, decirlo era como si fuera una prostituta”.

(Fuente: AFP y DPA)

Compartir