Por: Andres Vanderhorst

Y parecería por el título de este artículo que me refiero a un tema de género, y, aunque bien podríamos dedicar un espacio a ello para discutir la necesaria participación de las mujeres en la política, no me refiero a las mujeres que ejercen o estudian la política, sino a las Políticas Públicas. Es hora de reivindicar la palabra política para referirnos a su esencia y propósito social y no a la búsqueda de cargos para llenar el ego o concretar negocios con el poder y fondos públicos.

Como ejercicio de ego, vemos que la lucha se centra en la popularidad de los aspirantes y no en sus propuestas, experiencia y competencias. Por eso no sorprende la inclinación a ofrecer cargos de gestión pública como regidores, alcaldes, legisladores y hasta Presidentes de la República a personajes simpáticos, de trayectoria en arte, deporte o comunicación social dejando de lado el escrutinio de la hoja de vida, la preparación y la capacidad para administrar recursos públicos, legislar de forma eficiente y representar conscientemente los electores.

Con alarma vemos aspirantes qué solo por el hecho de tener seguidores en las redes sociales, tener un apellido morboso como el del déspota del siglo pasado, o ser un millonario caprichoso emergen con proyectos absurdos que apuestan a un “milagro” tipo Donald Trump. Y lo peor, sobran los asesores electorales que hacen trajes a la medida trabajando al “candidato” como producto de consumo masivo. Si seguimos buscando candidatos populares o controversiales, estamos centrando la atención en el “político” y no en las Políticas.

Esto está ocurriendo incluso en democracias maduras, por tanto decir que pasa en Bávaro-Verón- Punta Cana no puede ofender. Muchos políticos, sin conocimiento alguno de administración pública, sin capacidad de reconocer o concebir qué son políticas públicas incluyentes o extractivas, sin distinguir programas sociales de dádivas, sin entender la importancia de la planificación territorial, la sostenibilidad ambiental y la seguridad ciudadana, se presentan sin ningún titubeo como opciones con capacidad de gestionar el más importante destino y marca país de la República Dominicana.

Peor aún, los partidos políticos, tradicionales y emergentes, los líderes que presumen de conocer los temas más relevantes a nivel nacional e internacional, no prestan la menor atención a lo que sucede en la región que aporta cerca del 15% del producto interno bruto del país.

Por eso me urge llamar la atención hacia lo que debe ser importante: Hacen falta propuestas sobre políticas públicas legítimas, no bajadas de internet o sobre la base de referencias anecdóticas sobre otros países, y menos aún, creer que son propuestas las controversias baratas generadas para tener likes o retwits mientras de forma irresponsable se promueven “luchas de clases”, odios o nacionalismos exacerbados.

Abramos un debate serio sobre propuestas y experiencias. Esta zona es demasiado importante como para dejarla en manos de quienes solo entienden la política con p minúscula de politiquería. Es hora de vestir de largo y con mayúscula la Política en nuestra zona.