Las autoridades de Kenia han encontrado al menos 90 cadáveres en el sur del país y que presuntamente serían miembros de una secta cuyo líder les obligaba a ayunar hasta morir para poder encontrarse con Jesucristo, según ha informado el inspector general de la Policía keniana, Japhet Koome, que se ha desplazado hasta el lugar donde las excavaciones aún continúan.
“Condenamos enérgicamente cualquier forma de organización religiosa que promueva creencias extremistas y opere fuera de los límites de la ley, poniendo en peligro la seguridad y el bienestar de los kenianos”, ha dicho Koome, quien este lunes ha visitado el bosque de Shakahola, donde se han exhumado los cuerpos.
Además, el inspector general ha asegurado que la Policía no descansará hasta llevar a todos los responsables de estas muertes ante la Justicia.
En un primer momento, habían sido encontrados 73 cadáveres, pero el ministro keniano del Interior, Kithure Kindiki, ha anunciado este martes que han sido descubiertos 16 cuerpos más. Una cifra que las autoridades temen que aumente mientras continúan las exhumaciones de cadáveres en el bosque.

«La investigación continuará y no sabemos cuántos cadáveres posiblemente descubriremos», ha añadido el ministro. Al mismo tiempo, Kindiki ha señalado que las autoridades kenianas han conseguido rescatar con vida a 34 personas.
«Estamos siguiendo una serie de pistas y quiero asegurarles a los kenianos y al resto del mundo que haremos lo que sea necesario para llegar hasta el fondo de este asunto y establecer la verdad», ha indicado el titular keniano de Interior, quien cree que el caso puede dar puede a la formulación de cargos de «terrorismo y genocidio».
La policía busca a supervivientes
El líder de la secta, el predicador Paul Mackenzie Nthenge, ha asegurado a las autoridades que encontrarán a más de 1.000 personas que fueron a «encontrarse con Jesús».
Las fuerzas de seguridad buscan no solo cadáveres, sino también a víctimas supervivientes de un suceso sobre el que se ha pronunciado el presidente de Kenia, William Ruto.
«Lo que estamos viendo en (el distrito costero de) Kilifi es un tipo de terrorismo», ha dicho Ruto en un discurso durante un desfile de cadetes de oficiales de prisiones en la ciudad de Ruiru, cercana a Nairobi, el lunes.
«Esas instituciones deben ser cerradas. No toleramos a las personas que predican sermones engañosos que causan muertes», ha añadido el mandatario.
Ruto también ha señalado que el pastor de la iglesia que presuntamente convenció a decenas de kenianos a ayunar hasta morir «debe estar» en una cárcel.
Las autoridades creen que el número de muertos podría aumentar durante los últimos días, mientras la Cruz Roja de Kenia ha recibido la denuncia de al menos 210 personas desaparecidas en la zona. En la cifra de muertos están incluidos, además de los cuerpos que las autoridades kenianas están descubriendo en la zona boscosa cercana a Shakahola, al menos ocho personas que fallecieron en el hospital por su mal estado después de ser rescatadas.
El número de muertos es tan alto, que la morgue de la turística ciudad costera de Malindi, a unos setenta kilómetros, ya ha alcanzado su máxima capacidad y la Cruz Roja ha planeado poner a su disposición una morgue móvil, ha indicado el administrador del Hospital del Subcondado de Malindi, Said Ali.
Además, el pasado marzo el controvertido pastor fue detenido después de ser acusado de estar tras la muerte de dos niños en circunstancias similares, pero fue puesto en libertad bajo fianza. Actualmente, Nthenge está bajo custodia policial pendiente de una comparecencia judicial.
Kenia impone toque de queda en terrenos que están siendo excavados
El Gobierno de Kenia impuso este miércoles un toque de queda por 30 días en terrenos que están siendo excavados, luego de ser localizadas varias fosas comunes con, al menos, 90 personas fallecidas por realizar ayunos inducidos por el líder de una secta cristiana con el supuesto propósito de «encontrar a Jesucristo».
El ministro keniano del Interior, Kithure Kindiki, informó que la medida estará en vigor en el rancho Chakama, de la aldea de Shakahola, cerca de la ciudad de Malindi (120 kilómetros al noreste de Mombasa, segunda mayor ciudad del país africano).
Kindiki precisó que las restricciones sucederán entre las 18H00 y las 6H00 (hora local) y que «no deben realizarse reuniones públicas, procesiones o movimientos en solitario o en grupo durante el toque de queda».
«El área es una zona de operaciones de seguridad activas y no debe permitirse el acceso al público a partir de hoy, 26 de abril del 2023, a excepción de que haya una orden del comandante o hasta que estas órdenes sean anuladas», aseveró.
En ese sentido, el titular destacó que los únicos desplazamientos autorizados serán aquellos que cuenten con permiso por escrito de la Policía del condado de Kilifi, lo que se extiende a reuniones en espacios públicos.
La víspera, durante una visita a la zona, el ministro keniano del Interior explicó que «esto ha sido un mal uso de los derechos fundamentales de libertad con el supuesto uso de la Biblia para matar y provocar una masacre». Asimismo, este lunes, el presidente de Kenia, William Ruto, aseguró que lo visto en los terrenos de la secta es «similar al terrorismo».
Por medio de la red social Twitter, el Ministerio del Interior había indicado que Sakahola «ha sido cerrada y declarada como escena de un crimen para permitir que los detectives de homicidios obtengan información sobre las horribles muertes de seguidores de la Iglesia Internacional de las Buenas Noticias”.
Por su parte, la Cruz Roja de Kenia inició trabajos para intentar localizar a más de 210 personas, incluidos 112 menores de edad, que están desaparecidas, según las investigaciones en torno a la secta.
El líder de la congregación, Paul Mackenzie, fue detenido el pasado 14 de abril junto a otras trece personas. Actualmente se encuentran en espera de una vista que se celebrará el 2 de mayo próximo.
Fuente: Agencias