Hoy se cumplen 11 años del terremoto que mató alrededor de 300 mil personas

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Hoy se cumple once años de aquel fatídico 12 de enero, donde un devastador terremoto sacudió a una nación completa, dejando tras su paso a cientos de miles de fallecidos. Este martes Haití recuerda una de las manchas más oscura de su historia, una que parece indeleble a la vista de muchos.

«Nunca vamos a olvidar ese día, un día que costó mucho al país, perdimos miles de personas y hasta hoy los heridos siguen vivos. Hoy es un día muy triste para nosotros, cada uno perdió algo ese día, pero estábamos muy fuertes», había dicho el presidente haitiano Jovenel Moise, durante uno de los múltiples actos de remembranza que han llevado a cabo desde entonces.

Se estima que el paso de este sismo, de magnitud 7.0 en la escala de Richter, dejó alrededor de 300,000 muertos y aún más heridos.

Apenas 35 segundos fueron suficientes para destruir parte de la infraestructura de un país, exponiendo un punto débil de Haití, una tragedia que tras una década no ha sido totalmente superada.

“Una década perdida”

Según reportes más de 1.5 millones de haitianos quedaron sin hogar, dejando a las autoridades locales y a la comunidad humanitaria internacional ante un desafío colosal en un país que carece de un registro de tierras o de reglas de construcción.

«Ha sido una década perdida, totalmente perdida», dijo el economista haitiano Kesner Pharel  en una entrevista del 2020. «La capital no ha sido reconstruida, pero nuestra mala gobernanza no es responsabilidad exclusiva de las autoridades locales; a nivel internacional no hemos visto un mecanismo para administrar la ayuda que permita que el país se beneficie».

Asimismo, indicó que los millones de dólares que fueron donados a la causa de reconstrucción de Haití no fueron percibidos en su totalidad, algo que se reflejó en la situación de muchos sobrevivientes que para esa fecha estaban expuestos a los mismos peligros que existían antes del terremoto.

Asentamientos no tan temporales

Uno de las medidas de ayuda más comunes en los días posteriores al sismo fueron los asentamientos temporales para los millones de desplazados.

Sin embargo, todavía en 2020 miles de nacionales haitianos continúan viviendo en estos espacios que fueron diseñados de manera temporal, de acuerdo con reportaje realizado por la agencia de noticias Efe.

Según este escrito uno de los asentamientos temporales más populosos de los 22 que seguían en pie es Corail, nombre de una comunidad compuesta por cientos de viviendas construidas a 25 kilómetros al norte de Puerto Príncipe.

«Vivimos en la miseria aquí, la miseria nos envuelve. Si tuviéramos dinero podríamos hacer algo, pero no lo tenemos», le aseguró a Efe Helene Laura, una madre que comparte con sus seis hijos una pequeña casa.

Unas 34,000 personas, según cálculos de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), continuaban viviendo en 2020 en una situación similar desde la época del terremoto.

Las casas en Corail fueron construidas por una organización no gubernamental (ONG) a fin de servir de refugio por un máximo de dos o tres años, aunque la mayoría de personas ya fueron relocalizadas.

Testimonio

“En fracciones de segundos comenzó a subir esa columna de polvo, de la parte que veníamos subiendo y pensé: Bueno si todo ese polvo fueron casas que se derrumbaron hay muchos problemas, van a haber muchos muertos”, afirmó Jorge Cruz, fotógrafo del Listín Diario, quien estuvo presente durante el terremoto.

Cruz y su compañero Javier Valdivia se encontraban en la vecina nación por una asignación de este medio, y sintió los movimientos del sismo mientras se trasladaban en Petionville, en la capital haitiana.

“Recuerdo que la guagua comenzó a moverse de una forma inusual para mí porque nunca he estado en un lugar que se produzca un terremoto… Valdivia sí se da cuenta y me lo dijo inmediatamente: Jorgito cuídate que es un terremoto”, explicó.

Cruz admitió que luego de esta vivencia, la cual definió como uno de los peores días que ha vivido, le costó bastante dormir, asegurando que por tres meses cualquier movimiento inesperado o roce a su cama ya estaba despierto y esperando lo peor.

Agencias

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