Los dominicanos sí que saben celebrar y mucho más si se trata de disfrutar a ritmo de merengue. Así lo dejaron ver este domingo, durante la edición número 42 del tradicional Desfile Dominicano, al que asistieron miles de personas de todos los rincones de la Gran Manzana, muchos de ellos originarios de diferentes regiones de Quisqueya.
La sexta avenida entre las calles 37 y 55, en pleno corazón de Manhattan, se vistió de rojo, azul y blanco, y los dominicanos siguieron al pie de la letra el llamado que les hacía la música en vivo, interpretada desde decenas de carrozas. Este año el desfile le rindió honor a uno de los ritmos más representativos de la isla, que tiene 170 años de historia, bajo el lema: “Merengue: nuestro ritmo”.
Dominicanos de todas las edades que se agolparon desde muy temprano a lo largo del recorrido del desfile no pararon de bailar y corear temas, mientras mostrar el orgullo de venir de Quisqueya.

lo dejaron ver este domingo, durante la edición número 42 del tradicional Desfile Dominicano, al que asistieron miles de personas de todos los rincones de la Gran Manzana, muchos de ellos originarios de diferentes regiones de Quisqueya.
La sexta avenida entre las calles 37 y 55, en pleno corazón de Manhattan, se vistió de rojo, azul y blanco, y los dominicanos siguieron al pie de la letra el llamado que les hacía la música en vivo, interpretada desde decenas de carrozas. Este año el desfile le rindió honor a uno de los ritmos más representativos de la isla, que tiene 170 años de historia, bajo el lema: “Merengue: nuestro ritmo”.
Dominicanos de todas las edades que se agolparon desde muy temprano a lo largo del recorrido del desfile no pararon de bailar y corear temas, mientras mostrar el orgullo de venir de Quisqueya.
“Hoy estamos de fiesta festejando nuestra cultura, pero la verdad es que los dominicanos siempre andamos de fiesta. Este desfile nos une y nos pone en un mismo lugar a bailar todos juntos para gritarle a Nueva York que si nos nosotros esta ciudad no tendría la alegría que la caracteriza”, aseguró Migdalis Rodríguez, mientras meneaba las caderas a ritmo de merengue y movía una banderita dominicana. “Nosotros somos gente alegre que sabe sobreponerse a los problemas y hasta cuando estamos mal nos ponemos a bailar para alegrarnos la vida”.
Denisse García Almonte, oficial de policía del NYPD, no paró de bailar a lo largo de la sexta Avenida y declaró el orgullo que le produce ser dominicana y vivir en la Gran Manzana.
lo dejaron ver este domingo, durante la edición número 42 del tradicional Desfile Dominicano, al que asistieron miles de personas de todos los rincones de la Gran Manzana, muchos de ellos originarios de diferentes regiones de Quisqueya.
La sexta avenida entre las calles 37 y 55, en pleno corazón de Manhattan, se vistió de rojo, azul y blanco, y los dominicanos siguieron al pie de la letra el llamado que les hacía la música en vivo, interpretada desde decenas de carrozas. Este año el desfile le rindió honor a uno de los ritmos más representativos de la isla, que tiene 170 años de historia, bajo el lema: “Merengue: nuestro ritmo”.
Dominicanos de todas las edades que se agolparon desde muy temprano a lo largo del recorrido del desfile no pararon de bailar y corear temas, mientras mostrar el orgullo de venir de Quisqueya.
“Hoy estamos de fiesta festejando nuestra cultura, pero la verdad es que los dominicanos siempre andamos de fiesta. Este desfile nos une y nos pone en un mismo lugar a bailar todos juntos para gritarle a Nueva York que si nos nosotros esta ciudad no tendría la alegría que la caracteriza”, aseguró Migdalis Rodríguez, mientras meneaba las caderas a ritmo de merengue y movía una banderita dominicana. “Nosotros somos gente alegre que sabe sobreponerse a los problemas y hasta cuando estamos mal nos ponemos a bailar para alegrarnos la vida”.
Denisse García Almonte, oficial de policía del NYPD, no paró de bailar a lo largo de la sexta Avenida y declaró el orgullo que le produce ser dominicana y vivir en la Gran Manzana.
“Este desfile tiene un sentido muy grande para nosotros porque así mantenemos viva nuestra cultura y me encanta contagiar de alegría a mi gente y ponerla a bailar”, comentó la uniformada, originaria de Villa Juana, quien sostenía una bandera doble de República Dominicana y de Estados Unidos. “Los dominicanos somos alegría pura, somos baile, somos felicidad”.
Elegantemente vestido y dejando ver que los adultos mayores también se suman a las festividades, Palominio Paloma, originario de Santiago, aseguró sentirse pleno disfrutando de el domingo más esperado de todos los años, donde sus paisanos gritan fuerte que la Gran Manzana tiene corazón de plátano, frase que menciona en honor a uno de los productos más típicos en su isla.
“Yo llevo aquí 30 años, pero nunca olvido de donde soy y algo que me gusta de mi gente es que le transmiten la cultura a sus hijos, por eso vemos aquí hoy a tanto chamaquito. Los dominicanos somos de todas las edades pero compartimos la alegría y el deseo de superarnos”, agregó el abuelo quisqueyano.
Rosa Aura de los Santos, originaria de San José de las Matas, quien movía los hombros al ritmo de la música y quien no se quitó del rostro ni un segundo su hermosa sonrisa, mencionó que además de sentirse feliz en el desfile siempre trae a sus nietos y a sus hijos para que se empapen más de la dominicanidad.
“Nuestra cultura y todo lo que representamos es algo que llevamos en las venas y como dominicanos sabemos seguir el compromiso de transmitirlo a nuestros hijos, lo que me pone muy contenta”, comentó la abuela cibaeña. “Ser dominicana es ser sencilla, amable, trabajadora, tener mucho amor por los demás y ganas de bailar siempre”.
Fuente: NY Diario