Nuevos impuestos: »Una cirugía al pueblo dominicano pero sin anestesia»

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El conjunto de impuestos que pretende aplicar el Gobierno para aliviar el déficit fiscal puede compararse con el intento de realizar una cirugía sin previo suministro de anestésico al paciente, que seguramente sufrirá una dolencia mayor a la causada por la afección que el médico trata de subsanar.

La clase media es el paciente en el quirófano sobre cuya anatomía se pretende colocar numerosos “bypass” fiscales para succionar su maltrecho torrente financiero, sin antes proveerle algún remedio para garantizar que no colapsen sus vías respiratorias y sanguíneas.

En el vientre de ese proyecto de Presupuesto para 2021 se ha introducido una micro reforma fiscal que incluye un impuesto transitorio de 8 % sobre las “ganancias extraordinarias” que hayan obtenido las empresas por los efectos del estado de emergencia y otro de un 3 % a todas las compras realizadas en moneda extranjera con tarjetas de crédito y de débito.

También se aplicaría un gravamen adicional al gas licuado de petróleo (GLP), un impuesto de un 1 % sobre activos netos a los bancos comerciales y otro del 25 % sobre las importaciones de equipos y maquinarias utilizados en los acondicionadores de aire.

También se contempla anular la exención del Impuesto sobre la Renta al salario de Navidad, lo que significa una drástica reducción a los ingresos fijos proyectados en perjuicio de miles de familias de clase media y de menores ingresos, pero que además constituye una violación al Código de Trabajo que en su artículo 222 lo exonera de toda carga fiscal.

Las empresas sobre las cuales la Administración Tributaria presuma que obtuvieron grandes ganancias durante la pandemia tendrán que pagar un impuesto adicional de un 8 % sobre su flujo de caja, con lo cual se castiga el éxito o se obliga a ocultar rentabilidades.

Se admite la necesidad del Gobierno de incrementar sus ingresos para hacer frente a un creciente déficit fiscal derivado de la drástica reducción de las recaudaciones y del acelerado endeudamiento público a causa de la crisis sanitaria y económica, pero se censura que el peso de la viga se recueste solo sobre la clase media.

Lo sensato sería que el equipo económico y fiscal del Gobierno procure reacomodar la carga que ha sido colocada de un solo lado, con altísima dosis de discriminación e injusticia, pero si eso no llegara a ocurrir, entonces se reclama del Congreso que excluya de la Ley de Gastos Públicos y Estimado de Ingresos todo vestigio de distorsión fiscal y económica.

Por: El Nacional

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