Obispo de La Altagracia propone pacto entre líderes nacionales para enfrentar los problemas del país.

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Monseñor Jesús Castro Marte, obispo de la diócesis de La Altagracia.

Por Rafael Gil

Higüey. El obispo de la diócesis de La Altagracia, Jesús Castro Marte, hizo este viernes una propuesta a los líderes del país para que se produzca un gran pacto nacional, a fin de dialogar de los problemas económicos, sociales, culturales, sanitarios y educativos y que entre todos se pueda construir una mejor nación.

Asimismo, el prelado católico consideró que los ministros y demás funcionarios que ha nombrado el presidente Luis Abinader tienen el perfil para desempeñar el cargo con eficiencia, «en Salud Pública ha nombrado a un médico; en Educación a un educador; en el Banco Central confirmó a la persona que está para dar continuidad, igualmente, en Relaciones Exteriores se ha designado a una persona que conoce la diplomacia y el comercio internacional; ha nombrado personas que tienen conocimiento».

De igual manera, el purpurado valoró que el primer mandatario de la nación se reuniera con los principales líderes del país, principalmente con el ex presidente de la República, Danilo Medina, «también, ante esta pandemia de COVID-19, el presidente Abinader se ha reunido con los directivos del Colegio Médico Dominicano, que fue un gran propósito de él, porque los médicos saben mucho de las realidades de la salud, es decir, que la iniciativa que ha tomado en este momento, en estos días, ha sido muy positiva y lo quiero felicitar», agregó.

El periodista Rafael Gil conversa con monseñor Jesús Castro Marte.

En lo atinente a la aprobación del nuevo Código Penal Dominicano, monseñor Jesús Castro Marte señaló que para la iglesia católica el derecho a la vida es un principio innegociable y nunca estará de acuerdo con que en esa legislación se incluyan las tres causales que permiten la interrupción del embarazo, «nosotros como iglesia mantenemos nuestra idea, nuestro principio, que la vida comienza desde la concepción hasta la muerte, y hay que defender la vida desde la niñez hasta la ancianidad.

Yo pienso que el asunto lo están ligando; el Código Penal puede aprobarse sin esas causales, para echar hacia delante, porque tienen eso estancado; dejen esas causales tranquilas, porque es un tema constitucional, porque ¿qué pasa? si se aprueba el Código Penal con las tres causales eso se va a devolver y va a ser un círculo vicioso y nunca se va a aprobar; que se compare el tema de las tres causales con la Constitución para ver que solución se busca, pero la Iglesia siempre defenderá la vida desde el momento de la concepción, eso no se negocia, y ¿por qué no se negocia? porque es un crimen, un crimen matar a una persona desde su inicio», puntualizó.

En otro orden, el líder religioso indicó que el mayor desafío que le espera al asumir la prelacía de la diócesis de La Altagracia es la evangelización, el crecimiento de las vocaciones sacerdotales y prestar atención a la movilidad humana, «una de nuestras prioridades son las vocaciones sacerdotales, que los jóvenes se enamoren de ser sacerdotes, en este mundo que está viviendo un secularismo y relativismo fuerte, pero vale la pena ser sacerdote», añadió.

Vista de la Basílica-Catedral Ntra. Sra. de La Altagracia, en la ciudad Salvaleón de Higüey.

Monseñor Castro Marte explicó que tiene el desafío de fortalecer el mundo académico a nivel cultural para que Higüey sienta que hay una universidad católica, no simplemente edificio, estructura, sino que sea un espacio de discusión de ideas, que la gente de Higüey, El Seibo y La Romana sienta «que esa universidad católica no es un mercado, algo mercantil, sino que se produzca un ambiente para discutir ideas y que crezca una dimensión cultural, que nuestra universidad se comprometa con la comunidad, si no hay crecimiento en ideas, pensamiento, si no hay identidad católica, nosotros no estaremos creciendo», sostuvo.

Expuso que también hay que estar pendiente de la movilidad humana que realizan los extranjeros que vienen de diferentes naciones a la provincia La Altagracia, «a nuestra comunidad llegan muchas personas que vienen de distintos países, mentalidades y realidades; nosotros tenemos que ser acogedores con los extranjeros y brindarles apoyo humano y espiritual y un acompañamiento, porque la realidad de Higüey es un sentido de universalidad, porque vienen italianos, norteamericanos, vienen de la hermana República de Haití; es decir, que hay muchas personas que necesitan ser escuchadas», dijo.

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