El consumo de tabaco es la principal causa evitable de cáncer en todo el mundo. Es factor de riesgo en 14 tipos de tumores. A nivel mundial, es responsable del 20% de las muertes por patologías oncológicas y del 70% de las muertes por cáncer de pulmón.
Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) difundidas en el marco del Día Mundial Sin Tabaco, que se conmemora hoy, “hay 1.300 millones de consumidores de tabaco en todo el mundo”.
El tabaco mata alrededor de ocho millones de personas cada año, de los cuales más de siete millones son fumadores activos y más de un millón son no fumadores, que están expuestos al humo ajeno.
Y tras alertar que “la esperanza de vida de los fumadores es, al menos, diez años menor que la de los no fumadores”, el organismo advirtió: “El tabaco es el único producto de consumo legal que mata hasta la mitad de sus consumidores cuando se utiliza exactamente de acuerdo a las indicaciones del fabricante”.

:quality(85)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/infobae/2GSBZWNEIBBI7N5G35WYZZMHOM.jpg 420w)
Lo cierto es que, de un tiempo a esta parte, creció y se instaló la idea de los cigarrillos electrónicos o vapeadores como una opción inofensiva y hasta una alternativa para abandonar el tabaquismo; pero la evidencia científica demuestra lo contrario, según los especialistas de la Federación Argentina de Cardiología (FAC).
“Mediante una planificada campaña publicitaria, apalancada en redes sociales y dirigida a los jóvenes, los vapeadores ganaron terreno -señalaron desde la entidad en un comunicado-. Se presentaban como opción para aquellos interesados en dejar de fumar. Diseñados sutilmente, imitando productos aspiracionales, con sabores atractivos, rápidamente se convirtieron en un daño para la salud”.
Y según la OMS, “los niños y adolescentes que usan cigarrillos electrónicos tienen al menos el doble de posibilidades de fumar cigarrillos más tarde en su vida”.
Diferente método, misma adicción y daño
:quality(85)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/infobae/XLDMFUQXNZC5LDRJIUZ4ZN366Q.jpg 992w)
Si bien se los presentó como una opción para dejar de fumar, la realidad muestra lo contrario. Según los expertos de la FAC, algunas de las mayores complicaciones que trae aparejada el vapeo y que comparte con el consumo de cigarrillos convencionales son:
- Adicción. Los cigarrillos electrónicos contienen nicotina, una droga que es altamente adictiva.
- Volverse fumador. Las personas que vapean tienen más probabilidades de comenzar a fumar cigarrillos convencionales y es posible que desarrollen otras adicciones en el futuro.
- Ansiedad y depresión. La nicotina empeora la ansiedad y la depresión. También afecta la memoria, la concentración, el autocontrol y la atención, en especial en los cerebros que están en desarrollo.
- Neuroinflamación.
- Impotencia.
- Insomnio.
- Exposición a sustancias químicas cancerígenas.
- Bronquitis crónica.
- Daño en los pulmones que puede poner en riesgo la vida.
- Inmunodepresión favoreciendo el desarrollo de infecciones.
- Riesgo de explosión de baterías con quemaduras.
- Intoxicación inadvertida en niños pequeños.
Fuente: Infobae