No es posible, que quienes están llamados a protegernos, de quienes nos debemos sentir confiados, sean nuestros principales verdugos.
Después de la desaparición de Trujillo y Balaguer, los dominicanos entendíamos que la violencia uniformada quedaría en el pasado, pero ha revivido con mas fuerza, a cada momento la sociedad puede ver a policías quitando la vida a ciudadanos de trabajo, a mujeres indefensas, por el simple hecho de que ellos visten un uniforma, tienen una placa, y poseen un arma de fuego.
Es momento que la policía nacional sea sometida a una transformación real, a un cambio verdadero, o en su defecto, que desaparezca, y que en cada municipio o distrito, se deje como protección del orden a la policía municipal, y que estos animales con uniformes sean retirados de este oficio, y enviados a sus casas hasta sin ni siquiera una mísera pensión, no merecen el mas mínimo respeto de la sociedad, que, en lugar de verlos como aliados, los ve como enemigos, y les temen.
Nuestra República Dominicana va muy mal, no hay justificación para estos asesinatos a manos de gatillos alegres de la PN, se siente el temor en la población, la gente se siente insegura y al ver un agente de la uniformada aunque sea buena gente le tiene terror, esto no puede seguir así, ojalá se haga justicia y estas muertes no queden impune.
