Por: Enrique Loaiza (@enrique.loa)
Las buenas acciones, son como la buena tierra, que cuando se siembra una semilla pequeña produce grandes frutos a ciento, setenta y treinta por uno. Como dice la escritura en *Mateo 13:23*
De la misma se puede producir buenas acciones y cuidados, a través del amor y el cariño que se tiene por ese crecimiento que se da en la tierra de una forma constante e incondicional.
La buena tierra, se simboliza con el corazón de las personas, y la misma produce buenas acciones. Logrando establecer una bonita amistad entre todos los que busquen esta cualidad.

Por eso, las escritura nos enseña lo siguiente:
«Amado, yo deseo que seas prosperado en todo y que tengas mucha salud, así como prospera tu alma»
*3 Juan 1:2*
El apóstol tenía un aprecio muy grande por un servidor llamado Gayo, de la comunidad de Éfeso; por su constante labor solidaria, caritativa y hospitalaria por los demás. Sin acepción de personas; ya que el mismo practicaba la verdad del evangelio de Cristo.
Un caso contrario es de Diotréfes, que se negaba a todo lo que no provenía de él. Por el apego a una autoridad comunal, a causa de la envidia, egoísmo, arrogancia, ambición u otros fenómenos más. *Ver 3 Juan 1:9,10*
Todo lo contrario a lo que nos enseña Jesús a través de las Escrituras:
Ser humilde, manso, de bondadoso, piadoso, de limpio corazón, paciente, pacifico, esperanzado por la buena justicia y entregado a el amor. *Ver Mateo 5: 3 – 9*