En una región donde el crecimiento no se detiene y el cemento avanza más rápido que las soluciones, el proyecto Larimar City & Resort se presenta como una “ciudad del futuro”. Moderno, ambicioso y con un discurso perfectamente alineado con la tendencia global: sostenibilidad…. Pero aquí no estamos para repetir brochures.
La pregunta es clara —y necesaria—:
¿es realmente un proyecto sostenible o estamos ante otra narrativa atractiva diseñada para vender?
Por: Angel Fernandez / Especial para Bavaro Digital
Una propuesta que suena bien… demasiado bien
Larimar City promete todo lo que hoy vende: Energías renovables, Movilidad sostenible, Amplias áreas verdes, Infraestructura inteligente, Sistemas de reciclaje, Urbanismo eficiente.
Sobre el papel, es el proyecto ideal, el tipo de desarrollo que cualquier ciudad moderna quisiera tener.
Además, cuenta con una licencia ambiental aprobada por el Ministerio de Medio Ambiente, respaldada por un Estudio de Impacto Ambiental. Eso le da base legal, sí.
Pero seamos claros: tener permiso no es lo mismo que ser sostenible.
El problema: la sostenibilidad no se declara, se demuestra
Aquí es donde el discurso empieza a quedarse corto.
Porque la sostenibilidad real no vive en renders ni en presentaciones bonitas. Vive en datos.
Datos como:
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¿Cuánta agua consumirá el proyecto?
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¿Cómo se reutilizará?
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¿Qué porcentaje real de energía será renovable?
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¿Cómo se manejarán las aguas residuales?
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¿Cuál será su huella ambiental real?
Hasta ahora, lo que existe públicamente es concepto, no evidencia técnica detallada y verificable.
Y en periodismo —el serio— eso importa….. Mucho.
El punto incómodo: lujo vs. sostenibilidad
Hay un detalle que no se puede maquillar: El proyecto incluye playas artificiales, lagos y grandes cuerpos de agua.
Suena espectacular. Y vende.
Pero también abre preguntas incómodas:
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¿De dónde saldrá esa agua?
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¿Cómo se mantendrá?
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¿Cuál será el costo ambiental de sostener ese modelo?
En un destino como Punta Cana, donde el agua y los ecosistemas son recursos sensibles, este tipo de elementos no son decorativos… son críticos.
La verdad sin filtro
Larimar City no es un proyecto cualquiera, Tiene visión, inversión y planificación.
Pero hoy, siendo responsables, hay que decirlo como es:
Es un proyecto con intención sostenible… pero aún sin pruebas públicas suficientes que lo confirmen plenamente.
Y eso cambia todo.
Porque una cosa es prometer sostenibilidad, y otra muy distinta es probarla con números, certificaciones y resultados medibles.
Conclusión: el futuro no se vende, se respalda
El Este de la República Dominicana no necesita más proyectos bonitos, necesita proyectos responsables. Larimar City tiene la oportunidad de convertirse en un referente.
Pero también tiene la obligación de demostrarlo.
Sin datos, la sostenibilidad es solo marketing.
Hoy no toca aplaudir ni atacar, toca hacer lo que muchos evitan: Preguntar. Exigir. Verificar.
Porque el futuro de Punta Cana no se negocia. Se construye… con responsabilidad.
Bavaro Digital estara muy atento a este tema……





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