REPÚBLICA DOMINICANA. A propósito del debate e indignación generados tras el partido de anoche entre las selecciones de República Dominicana y Haití, lectores de Bávaro Digital recordaron que este 2 de octubre se conmemoran 89 años de la Masacre del Perejil, uno de los capítulos más trágicos de la historia dominico-haitiana.
La fecha vuelve a poner sobre la mesa una herida histórica que no puede tratarse con ligereza. En octubre de 1937, durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, miles de haitianos y personas de ascendencia haitiana fueron perseguidos y asesinados en comunidades de la frontera, especialmente en la zona de Dajabón.
El 2 de octubre quedó marcado por el discurso de Trujillo
Ese día, Trujillo pronunció en Dajabón un discurso de contenido abiertamente antihaitiano, mientras la ofensiva contra familias haitianas ya se desarrollaba en distintos puntos fronterizos desde finales de septiembre.
La persecución se extendió durante varios días de octubre de 1937. Las estimaciones sobre las víctimas varían entre más de 10 mil y decenas de miles de personas, debido a que no existieron registros completos y muchas muertes ocurrieron en zonas apartadas.
El “perejil” fue usado como una prueba de muerte
El hecho recibió ese nombre porque soldados y autoridades utilizaban la palabra “perejil” para intentar identificar a personas haitianas por su pronunciación en español. Una simple palabra fue convertida en un mecanismo cruel de discriminación y exterminio.
Aquella tragedia dejó una marca profunda en la relación histórica entre ambos pueblos de la isla. Recordarla hoy no significa negar los debates actuales sobre migración, soberanía y control fronterizo; significa entender que ningún reclamo nacional puede justificar la persecución ni la violencia contra civiles.
A 89 años de la Masacre del Perejil, la historia exige memoria, firmeza en la defensa de la soberanía y humanidad frente a cualquier conflicto.










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