LA ALTAGRACIA. — Mientras continúan anunciándose nuevas inversiones para el sector turístico, surge una preocupación que va más allá de los hoteles: cómo sostener el crecimiento diario de miles de personas que deberán desplazarse, vivir y utilizar servicios en una provincia que ya muestra señales de saturación.
Según planteó el presidente de Asonahores del Este (Asoleste), la entrada de unas 5 mil nuevas habitaciones hoteleras durante este año implicaría también un aumento en la movilidad, el uso de espacios urbanos y la demanda de infraestructura.
El desafío no estaría dentro de los hoteles, sino fuera de ellos
La advertencia apunta a que el crecimiento del turismo no solo trae visitantes. También genera más empleados, más vehículos, más necesidad de parqueos, más servicios y una mayor conexión entre zonas como Bávaro–Punta Cana e Higüey.
Actualmente, una parte de esa presión ya comenzaría a sentirse en el tránsito y en la dinámica urbana de la provincia.
La conversación cambia: de construir más… a organizar mejor
El planteamiento pone sobre la mesa un tema que cada vez toma más fuerza en La Altagracia: la planificación del crecimiento.
La preocupación ya no sería únicamente cuántas habitaciones nuevas llegan, sino si las calles, el transporte, los servicios y la estructura urbana avanzan al mismo ritmo que el desarrollo turístico.
En una provincia que sigue expandiéndose año tras año, el reto ahora parecería ser que el crecimiento no solo se vea en las inversiones… sino también en la calidad de vida de quienes la sostienen cada día.










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