Con la llegada de septiembre, muchas personas pueden notar más cabello de lo habitual en la ducha, el cepillo o la almohada. Aunque suele generar preocupación, investigaciones científicas han identificado variaciones estacionales en el ciclo del cabello, especialmente hacia finales del verano y comienzos del otoño.
El cabello atraviesa distintas etapas, entre ellas una fase de crecimiento y otra de reposo, conocida como fase telógena. Cuando una mayor cantidad de folículos entra en reposo durante el verano, el desprendimiento puede hacerse más visible semanas después, coincidiendo con agosto y septiembre.
Estudios publicados en el British Journal of Dermatology han documentado este comportamiento estacional. Además, la Academia Americana de Dermatología (AAD) señala que perder aproximadamente entre 50 y 100 cabellos al día puede formar parte del proceso normal de renovación.
Cuando el desprendimiento aumenta de manera generalizada puede tratarse de efluvio telógeno, una condición habitualmente temporal. Según Cleveland Clinic, este período de caída suele durar entre tres y seis meses. También puede aparecer después de estrés intenso, fiebre, enfermedades, cirugías, parto, cambios hormonales o dietas restrictivas.
¿Cuándo hay que prestar atención?
No toda caída debe atribuirse simplemente a septiembre. Es recomendable acudir a un dermatólogo cuando aparecen zonas claramente despobladas, parches sin cabello, pérdida considerable de densidad, ensanchamiento de la raya o cuando el problema persiste durante varios meses.
También deben vigilarse síntomas como picazón intensa, ardor, dolor o descamación del cuero cabelludo, ya que podrían indicar una condición diferente que necesite evaluación médica.
Para cuidar el cabello se recomienda mantener una alimentación equilibrada, evitar peinados demasiado ajustados y calor excesivo, conservar una higiene normal del cuero cabelludo y no comenzar vitaminas o suplementos sin supervisión profesional.
En definitiva, encontrar más cabello de lo habitual durante septiembre puede ser un fenómeno temporal y natural. La señal de alerta aparece principalmente cuando la caída es persistente, progresiva o comienza a dejar zonas visibles con menor cantidad de cabello.









