SANTO DOMINGO, REPÚBLICA DOMINICANA. Una pareja fue condenada a 30 años de reclusión mayor tras ser hallada culpable de tortura, barbarie, maltrato infantil y homicidio de una niña de siete años, en un hecho ocurrido el 16 de agosto de 2025 en el sector Los Guandules, Distrito Nacional.
Los condenados son Yokeiry Coronado De la Cruz y Jeider Montero Medina, quienes deberán cumplir la pena en los centros de corrección de Najayo Mujeres y Najayo Hombres, en San Cristóbal.
El tribunal también ordenó el pago de una indemnización de cinco millones de pesos a favor de la madre de la víctima.
Un patrón de maltrato que terminó en tragedia
El Ministerio Público sostuvo durante el juicio que la niña sufrió maltratos reiterados durante los meses de julio y agosto de 2025, y que las lesiones encontradas no correspondían a un hecho aislado.
Según el expediente, la menor estaba bajo el cuidado de la pareja, que tenía el deber de velar por su protección, integridad y bienestar.
La tarde del 16 de agosto, alrededor de las 6:30, Coronado De la Cruz habría llamado a familiares luego de que la niña presentara convulsiones en una vivienda ubicada en la calle Respaldo Eugenio Perdomo, en Los Guandules.
Una de las familiares alertó al Sistema 9-1-1, tras encontrar a la niña inconsciente. Posteriormente, una médico forense del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) certificó el fallecimiento.
Hallazgos forenses revelaron la gravedad de las agresiones
Durante el proceso, la médico forense Yudelin Villanueva explicó que los hallazgos correspondían al denominado síndrome del niño maltratado.
Entre las evidencias presentadas figuraron fotografías y videos recuperados mediante una extracción pericial de teléfonos, además de pruebas testimoniales, documentales, materiales y periciales.
El Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Nacional calificó las imágenes como “espeluznantes”, al señalar lesiones que incluían quemaduras en uñas y palmas de las manos, además de otras heridas que reflejaban la gravedad de los maltratos.
Tribunal atribuye responsabilidad a ambos acusados
La jueza presidenta Yissell Soto explicó que la condena se sustentó en las pruebas debatidas en el juicio y no en la imagen social o el comportamiento cotidiano que los acusados pudieran proyectar fuera del hogar.
El tribunal atribuyó a Coronado De la Cruz la autoría intelectual de los hechos y a Montero Medina la coautoría, al establecer que tenía conocimiento de la situación y no denunció los abusos.
La lectura íntegra de la sentencia fue fijada para el 12 de noviembre de 2026.










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