Madrid, España.– España atraviesa una grave emergencia por los incendios forestales, que desde comienzos de 2026 han consumido más de 152,500 hectáreas, mientras miles de personas han tenido que abandonar sus hogares o permanecer confinadas debido al avance de las llamas.
De acuerdo con los datos provisionales del Ministerio para la Transición Ecológica, hasta este domingo 26 de julio el fuego había afectado unas 152,678 hectáreas en diferentes puntos del territorio español.
La cifra representa aproximadamente seis veces la superficie quemada durante el mismo período de 2025, evidenciando la extraordinaria intensidad que está teniendo la temporada de incendios este año.
Al menos 32 grandes incendios forestales
El balance contabiliza 32 grandes incendios forestales (GIF), categoría utilizada para aquellos siniestros que superan las 500 hectáreas afectadas.
Entre los focos de mayor preocupación se encuentran los registrados en las provincias de Madrid y Ávila, donde las llamas habrían devastado conjuntamente al menos 45,000 hectáreas.
La diferencia respecto al año pasado resulta considerable: entre el 1 de enero y el 26 de julio de 2025 se habían contabilizado apenas siete grandes incendios, frente a los 32 registrados durante el mismo período de este año.
Más de 116,000 personas afectadas por evacuaciones y confinamientos
La emergencia también ha obligado a ejecutar evacuaciones y confinamientos masivos ante el peligro que representan las llamas y el humo.
Hasta el momento, más de 116,000 personas permanecen evacuadas o confinadas en diferentes zonas de España.
La mayor concentración se registra entre Madrid y Ávila, con alrededor de 100,000 personas afectadas, mientras otras 16,000 personas fueron desalojadas en la provincia de Castellón, en el este del país.
Emergencia nacional en tres provincias
Ante la magnitud de la situación, el Gobierno español decretó la emergencia nacional en Madrid, Ávila y Toledo, tres provincias contiguas donde los equipos trabajan para contener el avance de las llamas.
Las autoridades también procedieron a unificar el mando de las operaciones, buscando agilizar la coordinación de los recursos destinados al combate de los incendios.
Las labores se desarrollan bajo condiciones especialmente complicadas debido al viento fuerte y cambiante, que favorece la propagación del fuego, además de la presencia de terrenos abruptos y extensas áreas boscosas.










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