VERÓN–PUNTA CANA.– El cruce de Verón, uno de los puntos de mayor actividad comercial y circulación vehicular de Punta Cana, enfrenta una problemática que preocupa por su impacto en la imagen de la localidad: la arrabalización, el deterioro de las aceras, la ocupación de espacios públicos y el desorden vehicular.
Mientras Punta Cana continúa creciendo con inversiones millonarias, nuevos hoteles y proyectos inmobiliarios, el cruce de Verón sigue necesitando una transformación urbana acorde con el desarrollo de este importante destino turístico.

Aceras deterioradas y espacios ocupados
Entre las situaciones denunciadas figura un tramo de aceras entre el cruce de Verón y Pueblo Bávaro, que, según reportes de mayo de 2026, llevaba aproximadamente cinco años sin concluirse.
A esto se suman preocupaciones por el comercio informal, los estacionamientos indebidos y la ocupación de espacios peatonales, situaciones que dificultan el desplazamiento seguro de los ciudadanos y afectan la imagen de esta importante zona.

En septiembre de 2024, el Ayuntamiento de Verón–Punta Cana, junto a la Policía Municipal y la DIGESETT, anunció operativos para recuperar aceras y contenes ocupados por vehículos y vendedores ambulantes.
El tránsito también necesita organización
En noviembre de 2025, el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) informó sobre intervenciones en 10 intersecciones estratégicas de Bávaro–Punta Cana, incluyendo puntos de la carretera de Verón, con el objetivo de mejorar la circulación vehicular.
Sin embargo, la problemática requiere soluciones permanentes, como la recuperación de aceras, la organización de las paradas del transporte, la regulación de estacionamientos y un verdadero plan de embellecimiento urbano.
Verón merece una imagen diferente
El cruce de Verón representa uno de los principales centros de actividad económica y comunitaria de la zona turística, por lo que su transformación debe convertirse en una prioridad para las autoridades competentes.
No se trata de perjudicar a los pequeños comerciantes, sino de establecer reglas claras, espacios dignos y una planificación urbana que permita mantener el orden.
Punta Cana no puede continuar modernizándose mientras el corazón comercial de Verón enfrenta problemas básicos de organización y mantenimiento.










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