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De regreso al campo, la energía se elevó hacia una celebración a gran escala cuando los bailarines tomaron el espacio y Bad Bunny interpretó “NUEVAYoL”, convirtiendo el terreno del estadio en una celebración colectiva. El momento contó con la participación especial de Toñita, amplificando aún más la dimensión cultural de la presentación. En una pausa breve pero significativa, Bad Bunny se acercó a un niño que miraba el espectáculo junto a sus padres, un fan que poco tiempo antes lo había visto ganar Álbum del Año en los Grammys. El gesto se sintió cercano y genuino, recordándonos que todos fuimos ese niño alguna vez, soñando en grande. Fue un mensaje claro para quienes miraban, creer en uno mismo puede llevarte lejos, desde los sueños de la infancia hasta escenarios como el Super Bowl. A continuación, apareció Ricky Martin para interpretar “LO QUE LE PASÓ A HAWAii”, ubicado sobre una escenografía inspirada en la icónica portada del álbum “DeBÍ TiRAR MáS FOToS”, una imagen profundamente reconocible en las comunidades latinas, cargada de significado, memoria y conexión.
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