Ante empresarios de Santiago, el ministro de Hacienda y Economía sitúa la estabilidad macroeconómica como prioridad inmediata y advierte que reducir la pobreza infantil y mejorar la educación será decisivo para el crecimiento futuro
Santiago. – El ministro de Hacienda y Economía, Magín J. Díaz, planteó que el gobierno dominicano está amortiguando el encarecimiento internacional de los combustibles, sin perder el control de sus cuentas públicas ni detener la inversión del Estado.
Ante la Asociación de Comerciantes e Industriales de Santiago (ACIS), señaló que superar la coyuntura económica actual tampoco bastará para sostener el crecimiento a mediano y largo plazo: el país necesita elevar su productividad mediante una reducción de la pobreza infantil y mejores resultados educativos.
En su conferencia Retos y Oportunidades de la Economía Dominicana por el 65 aniversario de la ACIS, Díaz presentó esas prioridades como dos horizontes de una misma política económica. En el corto plazo, el Gobierno procura preservar la estabilidad y limitar el impacto de los precios externos sobre los hogares. Hacia 2036, el reto es ampliar la capacidad de producir, exportar y crecer.
La urgencia de la primera tarea se refleja en el costo de los subsidios a los combustibles. Según las cifras que presentó, el Gobierno estimó un desembolso cercano a RD$ 1,800 millones para la semana del 26 de septiembre al 2 de octubre, con un acumulado de RD$36,000 millones hasta la fecha. De continuar el conflicto en el medio oriente, ese subsidio podría llegar a RD$50,000 millones en 2026, muy por encima de lo presupuestado.
Díaz llamó la atención sobre la diferencia entre el auge del precio del petróleo y el de sus derivados. Mientras el crudo WTI se encontraba un 68 % por encima de su nivel de comienzos de año, el diésel subió un 130% en el mismo periodo. Esa brecha presiona enormemente sobre el presupuesto del gobierno: el gasoil regular y el óptimo reciben subsidios superiores a RD$100 por galón.
El ministro también expuso sobre la distribución de los subsidios generalizados. De acuerdo con las estimaciones que expuso, el 20 % de la población con mayores ingresos recibe entre el 37 % y el 77 % de los beneficios de los principales programas de ese tipo, debido a su mayor consumo. Por ende, planteó mejorar la focalización sin dejar desprotegidos a los hogares pobres.
La presión sobre las finanzas públicas coincide con otros factores externos, entre ellos los aranceles estadounidenses, el precio de los fertilizantes y las alzas de las tasas de interés en Estados Unidos, que encarecen el financiamiento externo. Muy a pesar de ese escenario, Díaz sostuvo que la economía dominicana mantiene señales de resiliencia: creció 4.5 % entre enero y julio, mientras la inversión extranjera directa se acercó a US$3,300 millones en el primer semestre.
“El reducido margen fiscal, sin embargo, exige decisiones” sostuvo Díaz. El déficit fiscal asciende a RD$165,000 millones a agosto, equivalente al 1.9 % del producto interno bruto. A la vez, el gasto de capital ha aumentado 34.4 % respecto al mismo período de 2025 y su ejecución alcanzó el 56 % de lo presupuestado, frente al 45 % de un año antes. Díaz defendió la continuidad de esa inversión como parte de la respuesta para sostener la actividad económica.
El desafío después de la crisis
El ministro advirtió que la estabilidad macroeconómica por sí sola no resolverá las limitaciones de largo plazo. A su juicio, el modelo de crecimiento apoyado en la acumulación de capital y trabajo muestra señales de agotamiento, por lo que el país deberá obtener más productividad de los recursos invertidos.
En ese punto vinculó el desempeño económico futuro con la situación de la niñez y la calidad del aprendizaje. Aunque la pobreza infantil se ha reducido considerablemente, el nivel de 30.1 % observado en 2025 todavía es muy elevado. Y estos jóvenes son parte de la población que ingresará al mercado laboral durante las próximas décadas.
Su planteamiento ante los empresarios de Santiago dejó así una doble exigencia para la política pública: administrar el costo de una crisis externa cambiante sin sacrificar la inversión actual y, a la vez, actuar con firmeza sobre la pobreza infantil y la educación para que el crecimiento de los próximos años dependa cada vez más de la productividad.










Leave a comment