BÁVARO/VERÓN–PUNTA CANA.– Las unidades de RutaBerón han sido captadas en distintas ocasiones realizando maniobras que preocupan a conductores y peatones, entre ellas subirse a las aceras, buscar espacios no permitidos o avanzar de manera apresurada en medio de los tapones. La pregunta de muchos ciudadanos es directa: ¿por qué andan tan desesperados?
Durante la protesta realizada la mañana de este viernes, los propios choferes expusieron una de las razones que, según aseguran, los mantiene bajo presión: tienen apenas 10 minutos para trasladarse de un punto establecido a otro. En una zona con tránsito pesado, paradas constantes y grandes congestiones, consideran que cumplir ese intervalo se convierte en una tarea casi imposible.
Una carrera diaria contra los tapones
Los choferes explicaron que el tiempo de 10 minutos no siempre se ajusta a la realidad de las calles de Verón–Punta Cana. En horas de mayor movimiento, los vehículos pueden quedarse detenidos por largos períodos en zonas de alta circulación, mientras deben recoger pasajeros y completar su recorrido.
Esa presión por no atrasarse, según plantearon, ayuda a entender por qué algunos conductores terminan buscando cualquier espacio para avanzar. Pero una cosa es comprender la presión y otra muy distinta justificar el peligro: las aceras no son carriles, ni los peatones pueden quedar expuestos porque una guagua tenga que ganarle minutos al reloj.
Los ciudadanos han cuestionado estas prácticas porque una unidad que invade una acera, circula por un espacio indebido o se adelanta de forma imprudente puede afectar a peatones, motoristas, pasajeros y otros conductores. Un minuto ganado no vale una vida puesta en riesgo.
El otro reclamo: más de RD$9,000 antes de producir
Durante la protesta, los choferes también hablaron de los gastos que aseguran tener que cubrir cada día. Indicaron que pagan RD$5,000 por la guagua, unos RD$3,000 de gasolina y RD$1,200 de control, para una carga aproximada de RD$9,200 diarios antes de contar reparaciones, mantenimiento, alimentación y sus compromisos familiares.
“Estamos pagando mucho dinero y no estamos montando pasajeros”, expresaron algunos de los manifestantes. Por esta razón, solicitaron que se reduzca el pago de RD$5,000 diarios que deben entregar por operar una unidad.
El reclamo revela una doble presión: los choferes aseguran que deben generar dinero para cubrir costos elevados, mientras tienen que cumplir con un intervalo de 10 minutos en una demarcación donde los tapones se han convertido en parte de la rutina.
Una explicación que obliga a revisar el sistema
La protesta pone sobre la mesa un problema que no puede ignorarse. Los usuarios merecen un transporte seguro, ordenado, respetuoso de las normas y que no los exponga a maniobras peligrosas. Los choferes, por su lado, piden condiciones que les permitan trabajar sin que cada viaje se convierta en una competencia desesperada.










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