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Torres de Moon Palace avanzan junto a Hard Rock y reabren el debate sobre el modelo turístico de Punta Cana

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PUNTA CANA.– Las imponentes estructuras del proyecto Moon Palace The Grand Punta Cana, levantadas en la zona de Macao, cerca del Hard Rock Punta Cana, ya muestran un avance significativo y se acercan a su fase final de construcción. Sin embargo, más allá de la magnitud de la obra, vuelve a surgir una pregunta que inquieta a sectores del turismo y la planificación urbana: ¿está comenzando a desaparecer el modelo de baja altura que convirtió a Bávaro-Punta Cana en uno de los destinos más exitosos del Caribe?

Por: Ángel Fernández / Especial para Bávaro Digital

Torres gigantes rompen con décadas de tradición turística

El complejo, desarrollado por The Palace Company, contempla la construcción de dos torres de 18 niveles y más de 2,000 habitaciones, una dimensión poco habitual en una zona donde históricamente han predominado los hoteles horizontales, rodeados de vegetación y con edificaciones de baja altura.

Durante décadas, Punta Cana y Bávaro construyeron su identidad turística bajo un concepto muy definido: hoteles bajos, extensas áreas verdes, paisajes abiertos, playas despejadas y una imagen visual dominada por palmeras y naturaleza.

Ese modelo permitió diferenciar al destino de lugares como Cancún o Miami Beach, donde predominan los grandes edificios frente al mar.

Hoy, las torres de Moon Palace The Grand Punta Cana representan una de las transformaciones visuales más importantes registradas en la zona en los últimos años.

Un proyecto que nació rodeado de controversias

La discusión sobre este desarrollo no comenzó ahora.

Desde sus primeras etapas, el proyecto generó cuestionamientos entre sectores vinculados a la industria turística, autoridades e inversionistas que manifestaron preocupación por la autorización de construcciones de gran altura en una zona tradicionalmente caracterizada por edificaciones bajas.

Para muchos, el debate nunca se trató únicamente de un hotel. La verdadera preocupación era el precedente que podría dejar. Si hoy se permite una torre de 18 pisos, mañana otros desarrolladores podrían exigir el mismo derecho. Y es precisamente ahí donde se concentra la discusión.

No se trata solamente de Moon Palace. Se trata del futuro modelo urbanístico de Punta Cana.

La altura que divide opiniones

Uno de los mayores atractivos de Punta Cana ha sido siempre su paisaje abierto y natural.

Las nuevas torres introducen una imagen completamente distinta: estructuras verticales visibles a gran distancia que modifican el perfil tradicional de la zona turística.

Para los promotores del proyecto, el diseño vertical ofrece ventajas importantes.

Argumentan que permite concentrar una gran cantidad de habitaciones en una menor superficie de terreno, conservando espacios verdes y reduciendo la expansión horizontal.

De hecho, la empresa desarrolladora ha destacado que el proyecto incorpora áreas de vegetación y protección de manglares dentro de su planificación.

Sin embargo, quienes cuestionan la iniciativa sostienen que una cosa es optimizar el uso del suelo y otra muy distinta es alterar la identidad visual que durante décadas ha servido como sello distintivo del destino.

Entre el progreso económico y la preservación de la identidad

Nadie discute el impacto económico de una inversión de esta magnitud.

Moon Palace The Grand Punta Cana promete miles de empleos directos e indirectos, nuevas habitaciones hoteleras, una oferta turística de lujo, restaurantes, piscinas, entretenimiento y un importante centro de convenciones.

Sin embargo, expertos y actores del sector recuerdan que el éxito de Punta Cana no surgió por casualidad, sino gracias a una combinación de planificación, inversión privada, protección del paisaje y una marca internacional asociada al turismo de descanso.

Para muchos, el desafío consiste en encontrar el equilibrio entre crecimiento y preservación.

Porque el desarrollo descontrolado puede generar beneficios inmediatos, pero también consecuencias permanentes para la imagen del destino.

¿Excepción o comienzo de una nueva era?

La gran interrogante ahora es si estas torres serán un caso aislado o el inicio de una nueva etapa de construcciones verticales en la región Este.

Si el proyecto permanece como una excepción, podría integrarse dentro de un modelo turístico diverso.

Pero si se convierte en la puerta de entrada para múltiples desarrollos similares, Bávaro-Punta Cana podría experimentar una transformación profunda de su paisaje y de su identidad turística.

El reto para las autoridades será garantizar que el crecimiento continúe respetando el ordenamiento territorial, la sostenibilidad ambiental, la planificación urbana y la visión que convirtió a Punta Cana en una referencia mundial del turismo.

El debate apenas comienza

Con las torres prácticamente visibles desde distintos puntos de la zona, la discusión ya no gira en torno a si el proyecto se construirá o no.

La obra ya es una realidad.

Ahora la verdadera pregunta es otra:

¿Qué tipo de destino quiere ser Punta Cana dentro de 20 años?

Porque una torre puede representar desarrollo, inversión y modernidad.

Pero muchos consideran que una expansión indiscriminada de construcciones verticales podría terminar modificando precisamente aquello que hizo único al destino.

Y en turismo, perder la identidad puede resultar mucho más costoso que construir cualquier edificio de 18 pisos.

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