Bávaro.– Lo que comenzó como una solución para organizar el tránsito en la avenida Barceló hoy muestra otra cara en diferentes puntos de este importante corredor: muros de concreto separados de su línea original, arrimados sobre aceras y abandonados a orillas de la vía, convirtiéndose prácticamente en enormes piezas de concreto sin ninguna función.
Los muros comenzaron a ser colocados en febrero de 2026, principalmente en el corredor comercial de la avenida Barceló y las inmediaciones de Downtown Punta Cana, con la finalidad de dividir carriles, canalizar el tránsito, reducir cruces indebidos y disminuir maniobras riesgosas en uno de los puntos de mayor circulación vehicular de Bávaro.
Sin embargo, los problemas aparecieron prácticamente desde el comienzo. Apenas días después de iniciada la colocación, ya se reportaban bloques golpeados, desplazados y fragmentos de concreto sobre el pavimento.
Los accidentes obligaron a reforzar su visibilidad
Durante las semanas siguientes continuaron registrándose vehículos que impactaban o terminaban sobre las estructuras.

Ante esta situación, en marzo fueron instalados dispositivos reflectantes de color naranja sobre parte de los muros ubicados en el tramo próximo a Downtown, buscando hacerlos más visibles durante el día y especialmente durante la noche.
La controversia tampoco fue exclusivamente por los accidentes. Desde los primeros días de la intervención hubo opiniones divididas entre los propios conductores: mientras algunos entendían que las barreras ayudarían a ordenar el tránsito y evitar cruces improvisados, otros advertían sobre congestionamientos y las dificultades que generaba la nueva configuración vial.
Meses después, algunos terminaron fuera de lugar
Ahora el problema es otro.
Imágenes captadas este lunes muestran varios de estos pesados bloques completamente separados de la línea divisoria, algunos colocados sobre las aceras y otros apartados hacia los laterales de la avenida.
Es decir, estructuras creadas precisamente para organizar y brindar mayor seguridad al tránsito han terminado, en determinados puntos, fuera del lugar donde deberían cumplir esa función.
La situación deja preguntas sencillas que cualquier ciudadano puede hacerse: ¿quién supervisa periódicamente el estado de estos muros?, ¿existe un protocolo para recolocarlos después de un impacto?, ¿y qué ocurre con aquellos que ya no están en condiciones de continuar utilizándose?
Una avenida que no puede convertirse en depósito de concreto
La avenida Barceló constituye una de las principales arterias de Bávaro y diariamente es utilizada por miles de residentes, trabajadores y visitantes.
Por eso, mantener bloques de concreto desplazados y abandonados a sus lados no debería convertirse en parte habitual del paisaje.
Los muros fueron colocados para cumplir una función determinada. Si continúan siendo necesarios, deben permanecer correctamente alineados y recibir mantenimiento cuando sean impactados. Y aquellos que ya no puedan cumplir esa función deben ser retirados.
Porque una cosa es instalar infraestructura para ordenar una avenida y otra muy diferente es permitir que, meses después, parte de esa infraestructura termine convertida en “basura de concreto” abandonada a orillas de Bávaro.










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