BÁVARO–VERÓN–PUNTA CANA. — Las lluvias provocadas por una vaguada y el viento del sureste volvieron a exponer una realidad que afecta a Bávaro cada vez que llueve: el crecimiento acelerado de la zona no ha ido acompañado de un sistema integral de drenaje pluvial.
En Friusa, el agua se acumula con frecuencia en el tramo de la avenida Estados Unidos entre Iberia y Sampol, frente a La Monumental. El panorama obliga a conductores, motoristas y peatones a reducir la velocidad, buscar rutas improvisadas y caminar entre charcos y calles anegadas.

La vaguada trae lluvia, pero no crea el problema
La vaguada explica los aguaceros, pero no explica por qué el agua permanece sobre las vías. El problema de fondo es la falta de una infraestructura pluvial capaz de responder al desarrollo urbano, comercial, hotelero y poblacional de Bávaro, Verón y Punta Cana.
Aunque se han realizado trabajos puntuales de imbornales y filtrantes en sectores de Friusa, esas soluciones aisladas no sustituyen un verdadero plan maestro pluvial, con obras conectadas, mantenimiento constante, presupuesto y prioridades claras.
Trabajadores, estudiantes y turistas enfrentan la zozobra
Cada inundación afecta a quienes salen temprano a trabajar, a estudiantes que deben cruzar calles complicadas y a residentes que no tienen otra ruta. También impacta a los turistas que recorren a pie una zona que es presentada ante el mundo como uno de los principales destinos del Caribe.
El agua acumulada provoca tapones, deteriora el pavimento, aumenta el riesgo para motociclistas y limita el paso de peatones. Una ciudad turística no puede normalizar que sus calles parezcan ríos después de cada aguacero.
El crecimiento exige obras, no solo promesas
Verón–Punta Cana pasó de 43,982 habitantes en 2010 a 138,919 en 2022, con una proyección de 241,767 personas para 2035. El Gobierno presentó este año un Plan Municipal de Ordenamiento Territorial, pero el desafío urgente es convertir esa planificación en infraestructura real.
Indomet mantiene a La Altagracia bajo aviso por posibles inundaciones urbanas. La lluvia seguirá llegando; lo que no puede seguir faltando es una respuesta definitiva para que Bávaro no tenga que preguntarse, cada vez que el cielo se cierre, por dónde saldrá el agua.









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