NAIROBI.– La República Democrática del Congo (RDC) superó la barrera de los 3,000 fallecidos a causa del brote de ébola declarado el pasado 15 de mayo en el este del país, mientras las autoridades sanitarias mantienen desplegadas operaciones para intentar contener la propagación.
De acuerdo con el más reciente informe del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) congoleño, con datos recopilados hasta el 31 de agosto, 3,007 personas han perdido la vida y se han confirmado 6,186 casos, situando la tasa de letalidad en aproximadamente 48.6 %.
El reporte señala además que 1,409 pacientes lograron recuperarse, mientras otros 830 permanecen hospitalizados o bajo aislamiento.
Brote alcanza seis provincias
La emergencia sanitaria mantiene actividad en 60 zonas de salud distribuidas en seis provincias. Ituri, considerada el epicentro de la epidemia, continúa siendo una de las áreas más golpeadas y registró 49 nuevos infectados durante las últimas 24 horas incluidas en el informe.
También permanecen afectadas Tshopo, Bas-Uélé, Haut-Uélé, Kivu del Norte y Kivu del Sur, aunque esta última acumula más de 90 días sin confirmar nuevos casos.
La lucha contra el virus enfrenta además problemas de seguridad, dificultades logísticas, saturación de algunos centros de tratamiento y resistencia de determinadas comunidades a las pruebas y al aislamiento de pacientes.
Vacunación y carrera contra el virus
El brote está provocado por la cepa Bundibugyo del virus del ébola, para la cual actualmente no existen tratamientos específicos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) trabaja en el desarrollo de dos vacunas que ya iniciaron ensayos de fase 1 en humanos.
Mientras avanzan esas investigaciones, las autoridades congoleñas comenzaron una campaña de inmunización utilizando Ervebo, vacuna desarrollada originalmente contra la variante Zaire y que ha mostrado indicios positivos frente a Bundibugyo en estudios con animales.
Con más de 3,000 fallecidos, la actual epidemia se convierte en el segundo brote de ébola más mortífero registrado, aunque permanece lejos de la crisis de África occidental de 2014-2016, que provocó alrededor de 11,000 muertes y 28,000 contagios.
El brote también alcanzó a la vecina Uganda, donde la OMS declaró el pasado 26 de agosto el fin de la epidemia tras contabilizar 20 casos confirmados, incluidos 15 importados desde territorio congoleño y dos fallecimientos.









