Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez ya son marido y mujer. La pareja contrajo matrimonio el pasado 11 de agosto durante una íntima ceremonia celebrada en la sala de su residencia en Cascais, Portugal.
La fecha fue escogida por su especial significado: se casaron exactamente diez años después de conocerse en una tienda Gucci de Madrid, donde Georgina trabajaba como asistente de ventas.
Una boda alejada de los grandes lujos
Aunque durante semanas circularon rumores sobre una celebración multitudinaria con grandes celebridades, la pareja prefirió una boda privada, rodeada únicamente de sus hijos.
“Fue exactamente como lo había imaginado”, expresó Georgina al describir una ceremonia sencilla, familiar y cargada de significado.
La modelo llevó un elegante conjunto blanco de seda confeccionado por Gucci bajo la dirección creativa de Demna, acompañado de exclusivas joyas de Chopard. Cristiano, por su parte, vistió un traje beige también diseñado especialmente para la ocasión.
Sus hijos fueron protagonistas
Los cinco hijos de la pareja desempeñaron un papel central durante la celebración. Georgina explicó que eligieron la sala de su residencia porque representa el lugar donde transcurre su verdadera vida familiar.
La intención es que, dentro de varias décadas, sus hijos puedan recordar que en aquella misma habitación sus padres pronunciaron los votos matrimoniales.
Bendición en el Santuario de Fátima
Luego de intercambiar sus votos, Cristiano, Georgina y sus hijos visitaron el Santuario de Nuestra Señora de Fátima, donde recibieron una bendición privada.
La pareja tampoco realizó una luna de miel tradicional, debido a que debía viajar al día siguiente hacia Riad para que el futbolista se incorporara a sus compromisos profesionales.
Diez años de historia
Cristiano y Georgina comenzaron su relación después de conocerse en agosto de 2016. Juntos han formado una familia y actualmente crían a cinco hijos.
El compromiso matrimonial fue anunciado el 11 de agosto de 2025, cuando Georgina mostró públicamente su impresionante anillo acompañado del mensaje: “Sí, quiero. En esta y en todas mis vidas”.
Un año después, y en la misma fecha, la pareja selló su historia con una boda discreta que convirtió la intimidad familiar en su mayor lujo. La ceremonia fue documentada por el fotógrafo Juergen Teller para una producción exclusiva publicada por Vogue










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