NUEVA DELHI, INDIA.– Nepal continúa enfrentando una de sus peores tragedias naturales tras la riada ocurrida el pasado 26 de agosto, que ha dejado al menos 1,399 personas fallecidas y mantiene a 4,089 desaparecidos, de acuerdo con el más reciente reporte de la Policía de Nepal.
Las autoridades han recuperado restos de víctimas en varias zonas afectadas, pero la identificación se ha vuelto compleja: aproximadamente 520 hallazgos corresponden a partes de cuerpos, lo que dificulta establecer una cifra definitiva y entregar los restos a las familias. Hasta ahora, solo 103 cuerpos han sido entregados a sus parientes.
ADN y búsqueda de extranjeros
Ante la magnitud de la emergencia, equipos oficiales han tomado muestras de ADN de cerca de 1,300 restos humanos y de alrededor de 1,900 familiares de personas desaparecidas, con el objetivo de avanzar en la identificación.
Entre quienes aún no han podido ser localizados figuran 610 ciudadanos extranjeros, mientras las brigadas de rescate mantienen las labores de búsqueda en las comunidades golpeadas por el agua, el lodo y los deslizamientos.
Reconstrucción millonaria
El primer ministro nepalí, Balendra Shah, sostuvo reuniones con autoridades locales de los distritos de Rasuwa, Nuwakot, Dhading, Gorkha y Tanahun, considerados entre los más afectados por la catástrofe.
El Gobierno estima que la reconstrucción requerirá más de US$4,700 millones, mientras se estudia el traslado de familias hacia zonas más seguras y la creación de áreas verdes en sectores cercanos a los ríos para reducir futuros riesgos.
Los análisis preliminares apuntan a que la riada comenzó tras el colapso de un glaciar en una zona elevada de Nepal. El evento también impactó el Tíbet, donde las autoridades chinas han reportado 43 muertos y 519 desaparecidos.










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