Un vuelo de American Airlines que cubría la ruta entre Dallas, Texas, y Newark, Nueva Jersey, terminó protagonizando una escena fuera de lo común luego de que un pasajero fuera inmovilizado con cinta adhesiva y bridas plásticas en su propio asiento, tras presuntamente tornarse agresivo en pleno vuelo.
El incidente ocurrió la noche del jueves 3 de septiembre, a bordo del vuelo AA618, y alcanzó tal nivel que la tripulación decidió desviar la aeronave hacia el Aeropuerto Internacional Baltimore/Washington (BWI), en Maryland.

El hombre fue identificado por las autoridades como Arthur Lundeen, de 67 años y residente de Arizona. De acuerdo con testimonios recogidos por ABC News, el pasajero comenzó a comportarse de manera hostil, profiriendo comentarios ofensivos, insultos y expresiones racistas contra miembros de la tripulación y otros viajeros.
La situación habría pasado de los insultos a la agresión física, momento en que varios pasajeros decidieron intervenir. Entre ellos se encontraba Juan Mejia, un exagente del orden, quien junto a otro viajero ayudó a reducir al hombre para evitar que el episodio continuara escalando.
Ante la dificultad para mantenerlo controlado, el pasajero terminó sujeto al asiento con cinta adhesiva, mientras sus manos fueron aseguradas mediante bridas plásticas. Las imágenes del hombre inmovilizado dentro de la cabina comenzaron posteriormente a circular ampliamente en redes sociales.
El avión aterrizó de manera segura en Baltimore aproximadamente a las 10:15 de la noche, donde agentes de la Policía de la Autoridad de Transporte de Maryland abordaron la aeronave y pusieron al pasajero bajo custodia.
Lundeen fue acusado a nivel estatal de conducta desordenada y agresión en segundo grado. Además, fue evaluado por paramédicos debido a una herida abierta que los agentes observaron en uno de sus brazos durante su detención.
El episodio ahora también se encuentra bajo investigación federal. El FBI investiga lo ocurrido durante el vuelo, mientras que la Administración Federal de Aviación (FAA) también revisa las circunstancias que obligaron a realizar el desvío.
American Airlines aseguró que la seguridad de sus pasajeros y empleados constituye su máxima prioridad y reiteró que no tolera actos de violencia a bordo. Una vez retirado el pasajero y controlada la situación, el vuelo continuó desde Baltimore hasta su destino original en Newark.
Lo que debía ser un vuelo rutinario terminó convertido en un episodio de tensión a miles de pies de altura, con pasajeros ayudando a controlar al hombre y una desviación de emergencia para que las autoridades pudieran intervenir.









