VENEZUELA.– La emergencia en Venezuela sigue agravándose tras los dos fuertes terremotos registrados el miércoles 24 de junio, que han dejado hasta el momento 188 personas fallecidas, 1,520 heridas y 157 desaparecidas, según balances reportados por autoridades y medios internacionales. También se reportan más de 200 personas rescatadas entre los escombros y al menos 250 estructuras afectadas o destruidas.
Los movimientos telúricos, de magnitudes 7.2 y 7.5, ocurrieron con pocos segundos de diferencia, en lo que especialistas han descrito como un “doblete sísmico”, un fenómeno especialmente destructivo por la cercanía entre ambos eventos. El Servicio Geológico de Estados Unidos ubicó uno de los epicentros al sureste de Yumare, en una zona de alta actividad tectónica.
La zona más golpeada sería La Guaira, donde se han reportado edificios colapsados, daños severos en infraestructuras y comunidades enteras en labores de búsqueda. Caracas también sufrió afectaciones, incluyendo fallas eléctricas, problemas de comunicación y daños en servicios esenciales.
Ante la magnitud del desastre, el Gobierno venezolano declaró estado de emergencia, suspendió actividades en varias zonas y mantiene desplegados equipos de rescate. Organismos internacionales y varios países han comenzado a enviar ayuda humanitaria, personal médico, equipos de búsqueda y asistencia logística.
Aunque la cifra oficial ya es devastadora, el temor principal es que el balance siga aumentando debido a la cantidad de desaparecidos, personas atrapadas y estructuras vulnerables. El USGS incluso advirtió que, por las condiciones de construcción y el nivel de daños, el número final de víctimas podría ser mucho mayor.
Venezuela vive horas críticas. Entre réplicas, escombros y familias buscando a sus seres queridos, el país enfrenta una de las tragedias naturales más fuertes de su historia reciente. En momentos así, la prioridad es una sola: rescatar vidas antes de que el tiempo se convierta en otro enemigo.










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