NUEVA YORK. – La comunidad dominicana en Estados Unidos se encuentra de luto tras el fallecimiento de Onésimo Guerrero, reconocido abogado, líder comunitario y defensor de los derechos de los inmigrantes dominicanos, cuya labor dejó una huella profunda en la diáspora quisqueyana en la ciudad de Nueva York.
La noticia de su muerte fue dada a conocer este viernes, generando numerosas muestras de pesar entre líderes comunitarios, activistas y miembros de la comunidad que durante años reconocieron su compromiso con el bienestar de los dominicanos en el exterior.
Un defensor incansable de los inmigrantes
Oriundo de Baní, provincia Peravia, Guerrero dedicó gran parte de su vida a trabajar en favor de los dominicanos radicados en Estados Unidos, convirtiéndose en una de las voces más respetadas dentro de la comunidad.
Desde el Centro Cívico Cultural Dominicano, impulsó importantes iniciativas culturales, educativas y sociales, contribuyendo al fortalecimiento de la identidad dominicana y al desarrollo de programas de apoyo para cientos de familias inmigrantes.
Su labor trascendió el ámbito legal
Como profesional del derecho, ayudó a numerosos inmigrantes a regularizar su estatus migratorio, brindando orientación legal y asistencia a personas de escasos recursos.
Quienes lo conocieron destacan que su solidaridad iba mucho más allá de los tribunales, ya que en múltiples ocasiones colaboró con gastos relacionados con alimentación, documentación y necesidades básicas de familias vulnerables.
Un legado que marcó generaciones
Diversas personalidades han resaltado que Onésimo Guerrero fue una de las figuras que más contribuyó al empoderamiento, crecimiento y visibilidad de la comunidad dominicana en Nueva York.
Su nombre es recordado junto al de destacados líderes comunitarios como Frank Adolfo, Rafael Agustín Estévez, Eulalio Fernández, Normandía Maldonado, Ana Monción y el doctor Sheppard, quienes también trabajaron por el fortalecimiento de la diáspora dominicana.
La diáspora despide a uno de sus grandes referentes
Familiares, amigos y dirigentes comunitarios han destacado su trato humano, espíritu de servicio y entrega permanente a las causas sociales.
Con su partida, la comunidad dominicana pierde a uno de sus más influyentes promotores, pero deja un legado de trabajo, solidaridad y compromiso que continuará inspirando a futuras generaciones de dominicanos en la Gran Manzana.










Leave a comment